jueves, 4 de noviembre de 2010

En la Casa de Soria de Madrid

Amparo García-Otero


Hace dos semanas hablé con Miguel Bordejé, Presidente de la Casa de Soria en Madrid. Miguel y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Desde mi primera etapa, cuando yo era una chiquilla que iba con mi guitarra por los madriles. Siempre he tenido muy buenos amigos sorianos. No en vano mi primer "concierto oficial" como solista fue precisamente en El Burgo de Osma. Desde entonces ha llovido lo suyo, pero conservo intactas las amistades de "mi primera juventud". Valoro muchísimo los afectos y un amigo es un tesoro que hay que cuidar y salvaguardar siempre.

En la Casa de Soria siempre hallé una buena acogida y apoyo para todo cuanto he emprendido y en esta ocasión presentaré "Nadie es más que nadie" en esta sede el próximo 18 de noviembre. Más adelante también estaré en la Casa de Valladolid y en la Mesa de Burgos, pero eso ya para el próximo trimestre. Madrid es grande y hay que trabajarlo con cariño y poco a poco.

Madrid es una ciudad que significa mucho para mí. Allí pasé una etapa importante de mi vida, allí me formé y allí sigo, yendo y viniendo, puesto que ahora, desde Segovia, con la autopista y el AVE estamos muy cerca. Y el Parque del Retiro y la Cibeles y Neptuno y la Puerta de Alcalá y la Puerta del Sol, todo continúa en el mismo lugar. Somos nosotros quienes nos movemos, quienes pasamos por allí con estos años, días, horas que corren a una velocidad inusitada.

Hay que aprovechar el tiempo. Es lo más valioso que poseemos.

Próxima cita: Casa de Soria en Madrid, c/Carrera de San Jerónimo, 5, 18 de noviembre a las 19.30 h.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Borobia



Panorámica de Borobia, Soria.


Jesús Parra y Amparo García-Otero en Borobia (Soria).


¿Vamos por buen camino?. Ángel, desde el volante, no las tiene todas consigo. Jesús consulta el GPS que trae en la mochila. Me pasa el artilugio que contemplo con curiosidad. Reconozco que es la primera vez que tengo en mis manos uno de estos cacharros. Parece que está vivo, es casi como un ángel de la guarda que nos va indicando cómo es la carretera. Me voy a comprar uno, porque tengo un sentido de la orientación que cualquier día termino en Constantinopla buscando el camino de Burgos.

Llegar a tierras sorianas es como vislumbrar la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Ahí la tienen, tal cual. Atravesamos Almenar, el pueblo natal de la que fuera esposa del poeta, Leonor Izquierdo. El castillo de Almenar, donde precisamente nació Leonor, hija de un guardia civil, posee una estampa inconfundible. No hay tiempo para detenernos. Varias poblaciones más y encontramos el desvío hacia Borobia, casi en tierras aragonesas.

Los parajes son agrestes y emotivos. Tierra indómita, reacia a la mano del hombre. Peñascos inmutables. La tierra en estos lugares nos sitúa en nuestro lugar: ella es la madre, nosotros los hijos. Ella manda, nosotros admiramos su orgullo y no nos queda otra que aceptar nuestra condición. Sobre la silueta recortada de la sierra sobresalen los aerogeneradores, la única imposición que la huella humana ha osado inferir en el paisaje soriano. Aerogeneradores por toda la provincia. Algo de dinero traen, mucho de belleza original se llevan. Ahí la tienen, tal cual, la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Cabe recordar aquello de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."

Borobia, 1.139 metros de altitud según rezan las cifras oficiales. Seguramente más si medimos desde la iglesia. El pueblo es como una cuesta hacia arriba, como un intento de llegar hasta la Gloria. Y la Gloria está allá en forma de iglesia románica, sobre una elevada cúspide pedregosa, rozando casi el firmamento que se escudriña desde el observatorio astronómico situado en el centro de la localidad.

La iglesia es imponente. Vista desde la entrada de Borobia parece una auténtica fortaleza. Los sillares antiquísimos exhiben su inexpugnable vigor desde la altura, orgullosos, casi desafiantes, enfrentados a los siglos y los vientos y las lluvias y las nieves.

Y enfrentadas entre sí andan las gentes de Borobia. El motivo: la posible explotación minera en una parte de su municipio. Los que están a favor dicen que traerá prosperidad y dinero. Los que están en contra, hablan de contaminación de los acuíferos que dan vida a tres ríos, de pérdida irreversible de fauna y flora.
Desconozco los datos a fondo. No puedo dar una opinión válida, pero mi instinto me dice que algo importante se juega en este asunto y recuerdo aquel verso de Juan Ramón Jiménez: "No la toques ya más, que así es la rosa". Y así es la tierra y así sus aguas. ¡Pobre Castilla, condenada a la pobreza o al desasosiego!.

Fernando Aguilar, de la asociación cultural "Mesta", había acordado conmigo y con el sacerdote que, antes del recital, cantaría el ofertorio de la misa. Quedamos en que interpretaría el Ave María de Schubert. Pero el órgano de la iglesia no funciona, ni hay quien me acompañe. Cantaré "a pelo", le digo. ¿Te atreves, Amparo? responde Fernando. ¡Será la primera vez que canto "a capella" en una iglesia", vamos allá. Me adelanto y una señora me indica el camino. "Yo soy de las del coro", "pues a mí me han dicho que cante en la misa", le digo yo, y añado "pero no quiero interferir con ustedes y si son ustedes las que cantan..." "no, no, estupendo que cante usted hoy", me dicen ella y otra señora que se nos añade, "así cambiamos". Al final quedamos en que yo canto el ofertorio con el Ave María y Cerca de ti, Señor, durante la comunión. Ellas, el resto. "Pero la iglesia es grande para una sola voz", me avisan. Entramos. En efecto, la iglesia no es pequeña, pero tiene coro en la parte de arriba. Desde allí, proyectando la voz y aprovechando la magnífica acústica, se puede obtener un buen sonido. Me abren la puerta para subir al coro. Huele a siglos. La balaustrada de madera ha sufrido algún embite de la carcoma. A un lado, el órgano, cubierto de polvo, como el arpa de Bécquer. ¡Qué belleza el interior! Una ya está acostumbrada a tropezarse con estas joyas, pero nunca termino de maravillarme. ¡Y qué acústica se consigue cantando desde el coro!.

Después de la misa, salgo a toda prisa hacia el salón donde vamos a actuar. Está engalanado con filigranas y hay puestos multicolores. Se celebra una feria. Al fondo, un escenario, el equipo de sonido y Jesús Parra probando guitarras y acordeón. Apenas queda tiempo para probar la voz, pero todo parece bien ajustado. Empezamos. El repertorio que he seleccionado es "de mi cosecha", salvo la "entradilla", que Jesús interpreta al acordeón al pricipio y "Ya se van los pastores" al final, canción soriana tradicional de obligado cumplimiento. Entre medias, intercalo "Viene el juglar" con temas dedicados a Castilla y no faltan el "Romance del Duero", que Gerardo Diego escribiera en tierras sorianas ni, por supuesto, "Soñé que tú me llevabas", de Antonio Machado. Una vez terminado el concierto, un miembro de "Mesta" lee un manifiesto en favor de Castilla y su medio ambiente. Les gusta mi trabajo a todos, así me lo hacen sentir y les agradezco el reconocimiento, estas cosas dan ánimos para seguir.

No podemos quedarnos a compartir la comida. Jesús Parra tiene un concierto en Mazagatos, Segovia, a media tarde, con un grupo de jazz y hay que salir a toda prisa. Nos preparan unos bocadillos de lomo y pimientos en pan de horno de leña. El café por el camino, en el Burgo de Osma.

Parada en El Burgo. Aquí pasé una temporada cuando tenía seis añitos. Me acerco a la pastelería a comprar mantequilla dulce. Es un sabor que me transporta a la infancia, uno de esos recuerdos en los que te dejas caer como quien se hunde en un colchón de plumas. ¡Qué pasteles...! ¡Qué fuerza de voluntad la mía...! Luego me arrepentiré de no haber caído en la tentación. Hay momentos irrepetibles que nunca se recuperan.

Por cierto, excelente el concierto de Mazagatos, por el grupo Baxtaló Drom, en el que colabora Jesús Parra.

Aquí dejo el vídeo que realizó mi amigo Pedro Pimentel con "Soñé que tú me llevabas", el poema de Antonio Machado al que puse música.

martes, 5 de octubre de 2010

Un cantautor del siglo XV




Debo confesar que Juan de Fermoselle, más conocido como Juan del Enzina, encandiló mi olfato poético y musical desde el primer momento en que me tropecé con su obra. Me pareció una idea genial que mi colega en "Juglares del Duero", el cantautor Nino Sánchez, grabara su personal versión de "Ay triste que vengo".

En Juan del Enzina encontramos una perfecta conjunción entre música y palabra, además era un excelente cantor. Un "cantautor" del siglo XV, alguien a quien la vinculación eclesiástica no desvinculó, valga la redundancia, de las andanzas de este mundo. Su espiritualidad está presente en la sensibilidad que plasma en su poesía y en su música y lo que llama la atención es esa sensualidad inherente a las imágenes que se desprenden de su obra:

"Ay, triste, que vengo vencido de amor maguera pastor. Más sano me fuera no ir al mercado que no que viniera tan aquerenciado: que vengo, cuitado, vencido de amor maguera pastor. Di jueves en villa viera una doñata, quise requerilla y aballó la pata. Aquella me mata, vencido de amor maguera pastor. Con vista halaguera miréla y miróme. Yo no sé quién era mas ella agradóme; y fuese y dexóme vencido de amor maguera pastor. De ver su presencia quedé cariñoso, quedé sin hemencia, quedé sin reposo, quedé muy cuidoso, vencido de amor maguera pastor. Ahotas que creo ser poca mi vida según que ya veo que voy de caída. Mi muerte es venida, vencido de amor maguera pastor. Fin. Sin dar yo tras ella no cuido ser bivo pues que por querella de mí soy esquivo. Y estoy muy cativo, vencido de amor maguera pastor".

Este villancico, joya del pre-renacimiento español, es una de las piezas más conocidas de este autor. La sensibilidad se hermana con lo sensual en la percepción. Y de esa percepción, vinculada a la riqueza del espíritu, nace la obra artística.

"Hoy comamos y bebamos" es otra joya de este poeta/músico. Desde siempre me ha encantado este canto, dedicado al carnaval, al "antruejo", por su vitalidad y su belleza formal.

Hoy comamos y bebamos
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por honra de Sant Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Enbutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo.

Que costumbr'es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra.
Comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.

Comamos bebamos tanto
hasta que nos reventemos,
que mañana ayunaremos.

"Carpe diem". Vive el momento. Mañana Dios dirá. O como se dice vulgarmente "que nos quiten lo bailao". Una visión optimista de la vida a la que humildemente "he dado cancha" en la versión incluida en "Nadie es más que nadie". Me ayudaron en los coros Salvador Lucio, Jesús Parra y Pablo Zamarrón. Entre los cuatro, cada uno haciendo una voz, tejimos el tema principal. Pablo, especialista en instrumentación medieval, aportó sus chirimías grave y aguda, la flauta dulce y el "orlo" remoto antepasado del saxo. Los puentes musicales los compuse hilvanando lo que el propio Juan del Enzina me dictaba e intentando poner al día esa sensación. Instrumentos actuales y antiguos se fusionaron en esta versión que, según Otto Caballero era de lo mejorcito del disco, comercialmente hablando. La grabé con toda humildad, como un homenaje personal al "cantautor" Juan del Enzina.

El próximo día 10 de octubre, domingo, tengo una "cita musical" en Borobia (Soria) a las 13,00 h.


Aquí se puede ver y escuchar mi versión de "Hoy comamos y bebamos", de Juan del Enzina



jueves, 16 de septiembre de 2010

En los brazos de la niebla


Te esperaré siempre, dulce amor
si la vida te destierra,
si has de salir de mi corazón
al amparo de una estrella.

Vieja luna, tú que tiñes de azul
esta noche de tinieblas,
dile a mi amor que guardo su luz
en los brazos de la niebla.

Te esperaré siempre, dulce amor,
más allá de la distancia
y junto a ti crecerá una flor
con la fe de mi constancia.

Vieja luna gris, que tiñes de abril
los parajes de la sierra,
dile a mi amor que le aguardo aquí
en los brazos de la niebla.

Me gustaría comentar desde las palabras de este blog, poco a poco, las canciones que componen mi CD "Nadie es más que nadie", al menos expresar por qué o cómo se me ocurrieron, aunque he de confesar que las palabras y la música poseen "vida propia" y la sensación que al menos yo percibo cuando escribo o compongo, es que los resultados se me escapan de las manos, como si yo fuera una simple "medium", lo cual no me exime de culpa si la cosa sale mal.(Toco madera).

Paisajes y sentimientos siempre andan vinculados entre sí. Creo que intenté expresarlo en el blog "Juglares del Duero". La imaginación configura la percepción de ambos de forma que todo se salpica de símbolos. Intenté componer una canción de amor y añoranza imaginando a una joven en medio de la naturaleza (la vida), en la ladera de una montaña, hablándole a la luna como quien habla a una madre. ¿No posee la luna ese cierto elemento misterioso que desde tiempos pretéritos cubrió el milagro de la maternidad? Me reconozco un poco "lunática", aficionada a la luna y sus contornos, veo en la noche y en la luna el símbolo del sentimiento oculto, del secreto abrigado, del yo más intimista.

¿Y la niebla? Mis ojos infantiles se acostumbraron a la niebla en Valladolid. También la niebla posee ese "algo" indefinido de misterio y magia. Las nubes bajan hasta nosotros desde muy arriba y nos empapan con ese aliento intangible acostumbrado a las alturas. Los días de niebla son como las noches oscuras:borrosos, impenetrables, enigmáticos. La niebla en la canción representa la incertidumbre, la sinrazón y la espera. Sólo la luna, con su reflejo nacarado, atraviesa la niebla y se promete confidente y al tiempo mensajera de los sentimientos de la muchacha.

La instrumentación resulta en un sonido "folk" de cierto aire celta (¡ay, las tierras solitarias de la Celtiberia! su imagen estaba presente en la composición). Creo que Otto Caballero, el arreglista, captó muy bien la intención vertida en la música y la letra.

Y siguiendo con las actividades, me han avisado para participar en una fiesta castellana en Borobia (Soria), en los orígenes del río Manubles. Disfruto de estos parajes y estoy segura de que tendremos un buen día.

Próxima cita: 10 de octubre, Borobia, (Soria) 13,00 h. Plaza Mayor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Las uvas de septiembre



En los inicios de septiembre, cuando la calma se despereza y el agobiante calor de agosto cede el paso a esa nueva sensación que parece preludiar el otoño, antes de "ponerse las pilas" del todo e iniciar los proyectos de la nueva temporada, los recuerdos se remontan hacia una bonita experiencia de la infancia, uno de esos días irrepetibles que pululan por la memoria y cuya sensación se alberga en los rincones de la dicha.

Apenas guardo imágenes de aquella excursión. Andaría yo por los cinco añitos de edad, según mis cálculos que tal vez no sean exactos. Unos parientes de mi madre, en "La Seca" cerca de Valladolid y pueblo en que naciera mi abuela materna, nos habían invitado a compartir una jornada de vendimia.

Mis recuerdos me trasladan a un campo de viñedos, veo mis diminutas zapatillas junto a la imagen de un majuelo, veo gentes recogiendo la uva en grandes cestos que luego se colocaban sobre...¿un carro? No sé si la imaginación me engaña y el deseo de la plasmación romántica me hace contemplar un lento carromato de madera cargado con los serones, o si se trataba de un vehículo motorizado...es igual. La sensación que me dejó la tarde removiendo sus luces con serenidad parsimoniosa por encima de aquellos racimos no varía, pero prefiero quedarme con el carro. Toda novedad en los ojos de un niño queda flotando para siempre con un toque de magia. Lo que para otros resultó una dura jornada de trabajo, una más entre muchas, yo la viví como una aventura.

Cada vez que aparecen por los mercados las uvas de septiembre, me viene a la memoria la imagen del hombre unido a la tierra por ese vínculo sagrado entre la mano, la semilla y el fruto. Lección que muchos olvidan por elemental o porque no les llevaron a contemplar, siendo niños, el trabajo que supone recoger la uva y el premio de los enormes serones repletos hasta rebosar bajo ese puente de luz que preludia el final del verano y el principio del otoño.

Feliz retorno de las vacaciones.

domingo, 8 de agosto de 2010

Festejando a San Roque


Procesión en honor a San Roque en El Guijar de Valdevacas


Los músicos acompañan el festejo

Los vecinos del pueblo entregan su ofrenda a San Roque



El alcalde subasta los "barnos" o andas de San Roque. Los que ganen la puja tendrán el honor de "entrar al Santo" en la iglesia.


Entrada de San Roque en la iglesia después de la procesión.

El Guijar de Valdevacas es un pueblo de la provincia de Segovia (ya lo he mencionado anteriormente en este blog) que lentamente "se va haciendo mayor". Los jóvenes se fueron marchando y son muy pocos los que han elegido continuar la vida en el rincón de sus mayores. Es un pueblo como tantos otros pueblos que gotea su existencia lentamente, al son de las andanzas de los veranos e inviernos, conservando sus tradiciones, siempre pendiente de los hijos que viven lejos y vienen de vez en cuando, siempre que las obligaciones lo permiten, a estar con los abuelos y a disfrutar de la quietud del lugar donde albergan la raíz de sus primeros recuerdos.
San Roque es uno de los patronos, junto a la Virgen del Rosario. Aunque su día es el 16 de agosto, para no "tropezarse" con la fiesta de la Asunción, suelen organizar la fiesta durante el fin de semana anterior.
Y ahí lo tienen, San Roque, patrono de enfermos, protector contra la peste. Se dice que nació en Montpellier, hijo de rica familia, que repartió sus bienes entre los pobres y se dedicó a cuidar enfermos. Durante una epidemia de peste se contagio y se retiró a vivir a un bosque. Un perro, le traía cada día un pan desde la casa de su amo, hasta que éste lo siguió y descubrió al enfermo. Lo cuidó hasta que se repuso. San Roque murió santamente y se le suele representar con una pierna llagada y al perro entregándole el pan. Su nombre significa "fuerte como una roca".
Después de la misa, la procesión. Alegre, como corresponde a un día festivo, con músicos y danzantes presidiendo la comitiva. Luego, frente a la iglesia, los vecinos entregan su donativo al Santo, se subastan los "barnos" o andas para ver quiénes tienen el honor de entrarlo. Suena la "entradilla", pieza castellana a la dulzaina que constituye el mayor honor que se le puede rendir a un homenajeado. Con el dinero obtenido, se ayuda a los gastos de la fiesta.
Esta palabra, "barnos", es digna de mención. No aparece en el diccionario y forma parte de las voces populares de la zona. Supongo que se escribe con "b", la verdad es que nunca la he visto escrita.
Y el día continúa como corresponde: las familias se reúnen en torno a un buen asado de cordero. Por la tarde fiesta o teatro para los niños, por la noche, baile para los mayores.
Entrañables pueblos, entrañables gentes, entrañables tradiciones. Entrañables tierras éstas nuestras, tan generosas como sufridas. Benditas sean.


miércoles, 28 de julio de 2010

En San Lorenzo de El Escorial


Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial

Salón de actos donde tuvo lugar la presentación de "Nadie es más que nadie"

D. José Antonio Vara, Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial presenta a Amparo García-Otero.

Las tardes serranas de verano en San Lorenzo de El Escorial tienen un sabor propio entre tranquilo, ameno y entrañable. La piedra es protagonista en las imágenes de este rincón español tan especial, donde nuestra Historia, presente siempre en ciudades, villas y pueblos, se nos muestra en todo su esplendor mediante la imponente visión de su famoso Monasterio, que edificara Felipe II y que se ha forjado por derecho propio un espacio de primera fila en el recuento de nuestros edificios monumentales.
Para mí San Lorenzo posee un valor especial: es un cordial albergue de mis afectos personales por los muchos y buenos amigos que allí tengo, entre ellos José Antonio Vara, Concejal de Cultura, que de nuevo y como en pasadas ocasiones, me ha brindado la oportunidad de presentar mi trabajo en la Casa de Cultura, ayudándome él mismo en tan ardua como querida tarea: dar a conocer el fruto de mi trabajo, plasmado en este caso en el CD "Nadie es más que nadie". Aquí dejo parte de las palabras que José Antonio tuvo a bien dedicarme:
"Amigas y amigos buenas tardes: Como Concejal de Cultura les doy la bienvenida a este Salón de Actos en el que nuevametne hemos sido convocados por Amparo García-Otero como ya lo hiciera en el año 2001, para pesentarnos su disco "VIVO SIN VIVIR EN MÍ" y en agosto de 2003 "JUGLARES DEL DUERO". En esa ocasión estuvo acompañada por Nino Sánchez (cantautor salmantino). Hoy nos presenta su nuevo disco "NADIE ES MÁS QUE NADIE".
"Nadie es más que nadie" es el principio de igualdad castellano. Nadie es más que nadie, nadie es menos que nadie y a todo hay quien gane. La dignidad de la persona es el valor supremo y el principio de igualdad.
El poeta Antonio Machado quedó impactado por la sencillez y la fuerza de la aseveración de esta frase, que él mismo cita en alguna ocasión. "Nadie es más que nadie" reza un adagio de Castilla. ¡Expresión perfecta de modestia y de orgullo!. Sí, "nadie es más que nadie" porque a nadie le es dado aventajarse a todos, pues a todo hay quien gane, en circunstancias de lugar y tiempo. Porque-y éste es el más hondo sentido de la frase-, por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el valor de ser hombre. Lo esencial humano se encuentra con singular pureza en nuestros pueblos. "Nadie es más que nadie".
Todos nacemos con los mismos derechos, -glosa Amparo García-Otero- pero a lo largo de la vida no todo el mundo alcanza las mismas metas y éstas, casi siempre, son fruto del esfuerzo, otras, las menos, vienen a las manos por la suerte. Sí, es cierto, que no todos nacemos con las mismas dotaciones y no por ello vamos a menospreciar al menos dotado. Todos somos seres humanos dignos de amor y respeto. Cada figura en el ajedrez cumple su función. Cada persona en la vida, cumple la suya y todos, cada cual en su puesto, somos igualmente necesarios. Amparo dice que cada vez está más convencida de que la propia vida nos ofrece las herramientas necesarias para neustro crecimiento personal y que cada uno de nosotros conoce cuál es su lugar en este mundo. Todo trabajo es igualmente digno.
Nadie es más que nadie, con los brazos abiertos al destino, con la dignidad de existir, de pensar, de trabajar. Todos a una. El éxito de uno es el éxito de todos. La soberbia nace del desconocimiento de lo que es esencial en el ser. Los juglares llevan en su voz el canto de la tierra y el eco ancestral de sus enseñanzas: "Nadie es más que nadie".
"Nadie es más que nadie" es por tanto un nuevo trabajo en que la artista interpreta versiones propias de canciones populares, a las que se unen otras de las que ella es autora utilizando variados recursos musicales.
Se trata de un trabajo elaborado, con cuidado, con cariño y con la ayuda de excelentes profesionales. Ha intentado plasmar en él dos aspectos de su recorrido, por una parte la raíz "folk", por otra, la música de autor, en su casos, autora. Las composiciones son diferentes entre sí, ha tocado distintos estilos, jugando con un doble significado: "nadie es más que nadie" en la vida y "nadie es más que nadie" entre las diferentes canciones."
Nada que añadir, salvo agradecer a D. José Antonio Vara tan elogiosas palabras de las que, por otra parte, anda una tan necesitada en estos tiempos de crisis, en los que darse a conocer no es tarea fácil precisamente.
Y mil gracias también a los asistentes. Una mención especial para mis queridos amigos de la peña "La Albarca", que siempre están presentes cuando se los necesita.
Feliz verano a todos. Yo seguiré "al pie del cañón", viniendo por aquí de vez en cuando e intentando comunicar mis sentimientos y experiencias a través de lo que humildemente sé hacer: cantar mis canciones.

miércoles, 16 de junio de 2010

Concierto en la FNAC


Edificio de FNAC Callao en Madrid.



Amparo García-Otero acompañada por Begoña Larrañaga, Jesús Parra y José Manuel Pizarro.
La FNAC es un lugar obligado para los aficionados a la música y la literatura. Pues allá que fuimos, a presentar "Nadie es más que nadie" en una jornada dedicada al folk.
Había programadas tres actuaciones, en primer lugar el folklorista salmantino Gabriel Calvo, que hizo las delicias de los asistentes, luego nosotros, la tercera presentación corrió a cargo del grupo "Zamburiel", magníficos.
Me acompañaron en este concierto tres músicos de lujo: Begoña Larrañaga (teclados y acordeón), Jesús Parra (Guitarras) y José Manuel Pizarro (instrumentos de viento y percusiones).
Nando, el técnico de sonido, nos ayudó en todo momento. El equipo sonó muy bien y el lugar es acogedor. Eran tres conciertos, separados entre sí por un descanso. Cuando empezamos, la sala no estaba del todo llena, pero en cuanto la gente empezó a escuchar la música, aquello empezó a ponerse de bote en bote, con gente de pie y además nos encontramos con un público amable, aficionado y receptivo, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría no conocía las canciones de este CD. Aplaudieron a rabiar y eso es muy de agradecer, sobre todo cuando se presenta un nuevo trabajo.
Cuando terminamos, pidieron un "bis". Llevábamos preparado Greensleeves, pero el público pidió más. Tenía conmigo el "playback" instrumental del CD y así pude cantar "Por vivir", canción sinfónica que pone el broche a la grabación y que no se puede interpretar en público así como así, porque necesita una orquesta y mis músicos sólo eran tres...aunque valen por mucho más de tres, pero en fin, canté la sinfónica con playback y el público quería más...y me arranqué con un "canto de arada" interpretado "a pelo" y que no va en el disco, pero no quería parecer "poco generosa", así que ése fue el remate de la actuación, porque además había que dar paso al concierto siguiente.
Así que la experiencia no pudo ser más positiva. Lástima que con esto de la crisis no haya el trabajo que una desearía...pero Dios proveerá, porque como todos bien sabemos, siempre que ha llovido, ha escampado.
Veremos qué nos aporta el verano. De momento la próxima cita es en San Lorenzo de El Escorial, Casa de Cultura, Pº de Floridablanca, 3 el día 27 de julio a las 20.00 h.

viernes, 4 de junio de 2010

Fecha pendiente para Sarnago

Imagen de Sarnago, Soria. Un recuerdo hacia los pueblos inhabitados.

De momento no ha habido más remedio que dejar pendiente la actuación en Sarnago. ¿La causa? Pues que algunas de las personas participantes también han sido requeridas en sus pueblos correspondientes para ayudar en la celebración de la fiesta del Corpus Christi y como las gentes de carácter "activo" siempre son las mismas, pues la jornada de "Arte al aire libre" de Sarnago hay que posponerla. Ya veremos cuál es la fecha que se propone.

Sarnago es un pueblo de Soria prácticamente abandonado. Algunos vecinos han arreglado sus casas y las utilizan como vivienda de vacaciones. Otras, como la de la foto, se caen a pedazos. La magnífica iglesia también se está cayendo vencida por el tiempo, el abandono y la intemperie. Hay que salvar la iglesia de Sarnago como símbolo de tantas otras "piedras venerables", que decía nuestro querido Miguel Delibes, dos palabras que reinterpreté en una canción:

La tarde, empañada de rosa y de luna
reposa en la almohada que tiende la bruma,
siluetas erguidas recorta el silencio,
siluetas heridas, amigas del viento.

Piedras venerables, alma de Castilla,
recuerdo imborrable que el tiempo mancilla,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!

Doradas almenas que el olvido araña,
tallos de azucenas bajo la guadaña,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!

Cánticos de armonio ebrios de oraciones,
ángeles, demonios, aras de santones,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!.

Piedras milenarias de corazón roto,
flor depositaria del amor devoto,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!

(A. García-Otero).

La idea me la había comentado mi buen amigo el pintor soriano Jaime del Huerto, que me acompañó en la presentación de "Nadie es más que nadie" en Soria y que además, en el poco tiempo libre que le queda, está haciéndome "un rincón" para ilustrar un libro de poemas que quiero editar. Se trata de vivir un día artístico en Sarnago y al tiempo reivindicar la situación de estos pueblos, ya inhabitados. Un grupo de artistas alumnos de Jaime, procedentes de diversas localidades sorianas, iba a dedicar la jornada a "pintar" Sarnago mientras otro grupo prepararía una sabrosa caldereta de cordero para almorzar. Por la tarde mezclaríamos poemas y canciones. Cada cual aportaría lo suyo. Había preparado varios romances, muy a tono con el lugar y el paisaje, también tenía pensado leer alguno de los poemas con los que Jaime está trabajando y unas cuantas canciones mías, como por ejemplo ésta:

Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente,
adobe y piedra, adobe y piedra
en sus canciones de amor y guerra.

Fue nuestro destino arrancarle el pan
a una tierra fría, lejana del mar.
Un día a nuestros campos los cubrió la sal,
la sal del olvido y a vagabundear
por otros caminos sin luz, sin hogar.

Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente,
adobe y piedra, adobe y piedra
en sus canciones de amor y guerra.

Yo no queiro decir del silencio y la ausencia
lo que dice el silencio con su sola presencia.
Sólo sé que una vez, como fiel buhonero, este refrán
a ras de suelo el viento pregonaba al pasar:
"Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente".

Y aunque no quieran, se quedan solas
mis casas viejas de adobe y sombra,
con la agonía sobre el dintel,
como cipreses mueren en pie
cuando el otoño cubre con hojas
su fría tez.

(A. García-Otero).

Pero la jornada de Sarnago tendrá que esperar, como tantas otras cosas. Tenía pensado sacar fotos, escribir un artículo y moverlo por diversos diarios, a ver si a alguien le pica la conciencia y pone medios para salvar la iglesia. Habrá que esperar, siempre esperar. Haré mía la secular paciencia de nuestras gentes una vez más. Seguramente será a principios del otoño, una época ideal para visitar las Tierras Altas de Soria. Un paisaje muy especial para románticos defensores de causas perdidas, como nosotros.

Próxima cita: 11 de junio, FNAC Callao, Preciados 28. Madrid.

domingo, 30 de mayo de 2010

Una vida dedicada a la enseñanza


Vista aérea de "El Guijar de Valdevacas", en la provincia de Segovia.


La figura del maestro fue esencial durante los años de las posguerra, tiempos duros en los que el medio rural sobrevivía a base de trabajos y sacrificios sin número. Fue precisamente durante este periodo cuando Doña Milagros del Barrio ejerció su magisterio (1946-1971) en El Guijar de Valdevacas.

El Guijar es uno de esos pueblos que salpican la provincia de Segovia prácticamente habitados por personas ya mayores que vieron cómo sus retoños tenían que emigrar a zonas más prósperas donde buscarse la vida, puesto que la supervivencia en el medio rural ha dado un giro de 360 grados durante las cinco últimas décadas. Ayer precisamente estaba a rebosar de gente: los antiguos alumnos de Doña Milagros del Barrio, con sus familias, que desearon rendir un sentido homenaje a una persona que dedicó su vida a la formación de los más pequeños y a posibilitarlos en el acceso al conocimiento y en muchos casos a los estudios superiores, algo que habría resultado imposible sin la presencia en el pueblo de esta mujer entrañable y generosa, "la maestra", en el sentido esencial de la palabra.

Me pidieron que colaborara. Por supuesto, era un orgullo para mí poder intervenir en un acto tan entrañable en el que la música suele ser un buen medio de "rematar". Canté algunas de mis canciones, especialmente las que incluyera en su momento en mi primer CD "Castilla, mi corazón espera". Siempre canto con un sentimiento especial hacia estos lugares aquella titulada "Nosotros, que no conocemos la mar", dedicada precisamente a todos esos hombres y mujeres del pasado que, por su vinculación a las labores y quehaceres de la tierra, conocieron únicamente sus propios horizontes y poco más:

Nosotros, que no conocemos la mar,

que no sentimos gaviotas en la sangre,

nosotros, que no aprendimos a soñar

sobre las crestas brillantes de la mar,

nosotros, aprendimos a soñar, a sufrir y a callar,

nosotros, que no tenemos alma de sal

ni nos llegaron las brisas de la mar.

Somos de tierra adentro, hijos del aire y del sol,

abrazan nuestros huesos ecos de vieja emoción,

duros sudores corren para ganarnos el pan

por nuestra piel, marcada con la tragedia de Adán.

Nosotros, que vemos la vida crecer

entre unas manos aún guardan esperanza,

nosotros, que nunca perdimos la fe

en una tierra de yermos y aridez,

nosotros, tenemos seca la piel

y la boca al cantar y los ojos también,

nosotros, que entre los recuerdos de ayer

buscamos cada mañana, renacer.

Somos de tierra adentro, hijos del aire y del sol,

abrazan nuestros huesos ecos de vieja emoción,

duros sudores corren para ganarnos el pan

por nuestra piel, marcada con la tragedia de Adán.

Los ojos en un horizonte final

do nadie nos habló nunca

de la mar.


Próxima cita: Sarnago (Soria), día 6 de Junio a las 16,00 h. "Arte al aire libre".

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