Amparo García-Oterojueves, 4 de noviembre de 2010
En la Casa de Soria de Madrid
Amparo García-Oteromiércoles, 13 de octubre de 2010
Borobia
Panorámica de Borobia, Soria.
Jesús Parra y Amparo García-Otero en Borobia (Soria).
¿Vamos por buen camino?. Ángel, desde el volante, no las tiene todas consigo. Jesús consulta el GPS que trae en la mochila. Me pasa el artilugio que contemplo con curiosidad. Reconozco que es la primera vez que tengo en mis manos uno de estos cacharros. Parece que está vivo, es casi como un ángel de la guarda que nos va indicando cómo es la carretera. Me voy a comprar uno, porque tengo un sentido de la orientación que cualquier día termino en Constantinopla buscando el camino de Burgos.
Llegar a tierras sorianas es como vislumbrar la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Ahí la tienen, tal cual. Atravesamos Almenar, el pueblo natal de la que fuera esposa del poeta, Leonor Izquierdo. El castillo de Almenar, donde precisamente nació Leonor, hija de un guardia civil, posee una estampa inconfundible. No hay tiempo para detenernos. Varias poblaciones más y encontramos el desvío hacia Borobia, casi en tierras aragonesas.
Los parajes son agrestes y emotivos. Tierra indómita, reacia a la mano del hombre. Peñascos inmutables. La tierra en estos lugares nos sitúa en nuestro lugar: ella es la madre, nosotros los hijos. Ella manda, nosotros admiramos su orgullo y no nos queda otra que aceptar nuestra condición. Sobre la silueta recortada de la sierra sobresalen los aerogeneradores, la única imposición que la huella humana ha osado inferir en el paisaje soriano. Aerogeneradores por toda la provincia. Algo de dinero traen, mucho de belleza original se llevan. Ahí la tienen, tal cual, la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Cabe recordar aquello de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."
Borobia, 1.139 metros de altitud según rezan las cifras oficiales. Seguramente más si medimos desde la iglesia. El pueblo es como una cuesta hacia arriba, como un intento de llegar hasta la Gloria. Y la Gloria está allá en forma de iglesia románica, sobre una elevada cúspide pedregosa, rozando casi el firmamento que se escudriña desde el observatorio astronómico situado en el centro de la localidad.
La iglesia es imponente. Vista desde la entrada de Borobia parece una auténtica fortaleza. Los sillares antiquísimos exhiben su inexpugnable vigor desde la altura, orgullosos, casi desafiantes, enfrentados a los siglos y los vientos y las lluvias y las nieves.
Y enfrentadas entre sí andan las gentes de Borobia. El motivo: la posible explotación minera en una parte de su municipio. Los que están a favor dicen que traerá prosperidad y dinero. Los que están en contra, hablan de contaminación de los acuíferos que dan vida a tres ríos, de pérdida irreversible de fauna y flora.
Desconozco los datos a fondo. No puedo dar una opinión válida, pero mi instinto me dice que algo importante se juega en este asunto y recuerdo aquel verso de Juan Ramón Jiménez: "No la toques ya más, que así es la rosa". Y así es la tierra y así sus aguas. ¡Pobre Castilla, condenada a la pobreza o al desasosiego!.
Fernando Aguilar, de la asociación cultural "Mesta", había acordado conmigo y con el sacerdote que, antes del recital, cantaría el ofertorio de la misa. Quedamos en que interpretaría el Ave María de Schubert. Pero el órgano de la iglesia no funciona, ni hay quien me acompañe. Cantaré "a pelo", le digo. ¿Te atreves, Amparo? responde Fernando. ¡Será la primera vez que canto "a capella" en una iglesia", vamos allá. Me adelanto y una señora me indica el camino. "Yo soy de las del coro", "pues a mí me han dicho que cante en la misa", le digo yo, y añado "pero no quiero interferir con ustedes y si son ustedes las que cantan..." "no, no, estupendo que cante usted hoy", me dicen ella y otra señora que se nos añade, "así cambiamos". Al final quedamos en que yo canto el ofertorio con el Ave María y Cerca de ti, Señor, durante la comunión. Ellas, el resto. "Pero la iglesia es grande para una sola voz", me avisan. Entramos. En efecto, la iglesia no es pequeña, pero tiene coro en la parte de arriba. Desde allí, proyectando la voz y aprovechando la magnífica acústica, se puede obtener un buen sonido. Me abren la puerta para subir al coro. Huele a siglos. La balaustrada de madera ha sufrido algún embite de la carcoma. A un lado, el órgano, cubierto de polvo, como el arpa de Bécquer. ¡Qué belleza el interior! Una ya está acostumbrada a tropezarse con estas joyas, pero nunca termino de maravillarme. ¡Y qué acústica se consigue cantando desde el coro!.
Después de la misa, salgo a toda prisa hacia el salón donde vamos a actuar. Está engalanado con filigranas y hay puestos multicolores. Se celebra una feria. Al fondo, un escenario, el equipo de sonido y Jesús Parra probando guitarras y acordeón. Apenas queda tiempo para probar la voz, pero todo parece bien ajustado. Empezamos. El repertorio que he seleccionado es "de mi cosecha", salvo la "entradilla", que Jesús interpreta al acordeón al pricipio y "Ya se van los pastores" al final, canción soriana tradicional de obligado cumplimiento. Entre medias, intercalo "Viene el juglar" con temas dedicados a Castilla y no faltan el "Romance del Duero", que Gerardo Diego escribiera en tierras sorianas ni, por supuesto, "Soñé que tú me llevabas", de Antonio Machado. Una vez terminado el concierto, un miembro de "Mesta" lee un manifiesto en favor de Castilla y su medio ambiente. Les gusta mi trabajo a todos, así me lo hacen sentir y les agradezco el reconocimiento, estas cosas dan ánimos para seguir.
No podemos quedarnos a compartir la comida. Jesús Parra tiene un concierto en Mazagatos, Segovia, a media tarde, con un grupo de jazz y hay que salir a toda prisa. Nos preparan unos bocadillos de lomo y pimientos en pan de horno de leña. El café por el camino, en el Burgo de Osma.
Parada en El Burgo. Aquí pasé una temporada cuando tenía seis añitos. Me acerco a la pastelería a comprar mantequilla dulce. Es un sabor que me transporta a la infancia, uno de esos recuerdos en los que te dejas caer como quien se hunde en un colchón de plumas. ¡Qué pasteles...! ¡Qué fuerza de voluntad la mía...! Luego me arrepentiré de no haber caído en la tentación. Hay momentos irrepetibles que nunca se recuperan.
Por cierto, excelente el concierto de Mazagatos, por el grupo Baxtaló Drom, en el que colabora Jesús Parra.
Aquí dejo el vídeo que realizó mi amigo Pedro Pimentel con "Soñé que tú me llevabas", el poema de Antonio Machado al que puse música.
martes, 5 de octubre de 2010
Un cantautor del siglo XV

Debo confesar que Juan de Fermoselle, más conocido como Juan del Enzina, encandiló mi olfato poético y musical desde el primer momento en que me tropecé con su obra. Me pareció una idea genial que mi colega en "Juglares del Duero", el cantautor Nino Sánchez, grabara su personal versión de "Ay triste que vengo".
Por honra de Sant Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Enbutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo.
Que costumbr'es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.
Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra.
Comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.
Comamos bebamos tanto
hasta que nos reventemos,
que mañana ayunaremos.
"Carpe diem". Vive el momento. Mañana Dios dirá. O como se dice vulgarmente "que nos quiten lo bailao". Una visión optimista de la vida a la que humildemente "he dado cancha" en la versión incluida en "Nadie es más que nadie". Me ayudaron en los coros Salvador Lucio, Jesús Parra y Pablo Zamarrón. Entre los cuatro, cada uno haciendo una voz, tejimos el tema principal. Pablo, especialista en instrumentación medieval, aportó sus chirimías grave y aguda, la flauta dulce y el "orlo" remoto antepasado del saxo. Los puentes musicales los compuse hilvanando lo que el propio Juan del Enzina me dictaba e intentando poner al día esa sensación. Instrumentos actuales y antiguos se fusionaron en esta versión que, según Otto Caballero era de lo mejorcito del disco, comercialmente hablando. La grabé con toda humildad, como un homenaje personal al "cantautor" Juan del Enzina.
El próximo día 10 de octubre, domingo, tengo una "cita musical" en Borobia (Soria) a las 13,00 h.
Aquí se puede ver y escuchar mi versión de "Hoy comamos y bebamos", de Juan del Enzina
jueves, 16 de septiembre de 2010
En los brazos de la niebla

viernes, 3 de septiembre de 2010
Las uvas de septiembre

domingo, 8 de agosto de 2010
Festejando a San Roque
Procesión en honor a San Roque en El Guijar de Valdevacas
El alcalde subasta los "barnos" o andas de San Roque. Los que ganen la puja tendrán el honor de "entrar al Santo" en la iglesia.
El Guijar de Valdevacas es un pueblo de la provincia de Segovia (ya lo he mencionado anteriormente en este blog) que lentamente "se va haciendo mayor". Los jóvenes se fueron marchando y son muy pocos los que han elegido continuar la vida en el rincón de sus mayores. Es un pueblo como tantos otros pueblos que gotea su existencia lentamente, al son de las andanzas de los veranos e inviernos, conservando sus tradiciones, siempre pendiente de los hijos que viven lejos y vienen de vez en cuando, siempre que las obligaciones lo permiten, a estar con los abuelos y a disfrutar de la quietud del lugar donde albergan la raíz de sus primeros recuerdos.
miércoles, 28 de julio de 2010
En San Lorenzo de El Escorial
miércoles, 16 de junio de 2010
Concierto en la FNAC
Edificio de FNAC Callao en Madrid.
viernes, 4 de junio de 2010
Fecha pendiente para Sarnago
Imagen de Sarnago, Soria. Un recuerdo hacia los pueblos inhabitados. De momento no ha habido más remedio que dejar pendiente la actuación en Sarnago. ¿La causa? Pues que algunas de las personas participantes también han sido requeridas en sus pueblos correspondientes para ayudar en la celebración de la fiesta del Corpus Christi y como las gentes de carácter "activo" siempre son las mismas, pues la jornada de "Arte al aire libre" de Sarnago hay que posponerla. Ya veremos cuál es la fecha que se propone.
Sarnago es un pueblo de Soria prácticamente abandonado. Algunos vecinos han arreglado sus casas y las utilizan como vivienda de vacaciones. Otras, como la de la foto, se caen a pedazos. La magnífica iglesia también se está cayendo vencida por el tiempo, el abandono y la intemperie. Hay que salvar la iglesia de Sarnago como símbolo de tantas otras "piedras venerables", que decía nuestro querido Miguel Delibes, dos palabras que reinterpreté en una canción:
La tarde, empañada de rosa y de luna
reposa en la almohada que tiende la bruma,
siluetas erguidas recorta el silencio,
siluetas heridas, amigas del viento.
Piedras venerables, alma de Castilla,
recuerdo imborrable que el tiempo mancilla,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!
Doradas almenas que el olvido araña,
tallos de azucenas bajo la guadaña,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!
Cánticos de armonio ebrios de oraciones,
ángeles, demonios, aras de santones,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!.
Piedras milenarias de corazón roto,
flor depositaria del amor devoto,
al quebrar la tarde su latido azul
¡quién os devolviera vuestra antigua luz!
(A. García-Otero).
La idea me la había comentado mi buen amigo el pintor soriano Jaime del Huerto, que me acompañó en la presentación de "Nadie es más que nadie" en Soria y que además, en el poco tiempo libre que le queda, está haciéndome "un rincón" para ilustrar un libro de poemas que quiero editar. Se trata de vivir un día artístico en Sarnago y al tiempo reivindicar la situación de estos pueblos, ya inhabitados. Un grupo de artistas alumnos de Jaime, procedentes de diversas localidades sorianas, iba a dedicar la jornada a "pintar" Sarnago mientras otro grupo prepararía una sabrosa caldereta de cordero para almorzar. Por la tarde mezclaríamos poemas y canciones. Cada cual aportaría lo suyo. Había preparado varios romances, muy a tono con el lugar y el paisaje, también tenía pensado leer alguno de los poemas con los que Jaime está trabajando y unas cuantas canciones mías, como por ejemplo ésta:
Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente,
adobe y piedra, adobe y piedra
en sus canciones de amor y guerra.
Fue nuestro destino arrancarle el pan
a una tierra fría, lejana del mar.
Un día a nuestros campos los cubrió la sal,
la sal del olvido y a vagabundear
por otros caminos sin luz, sin hogar.
Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente,
adobe y piedra, adobe y piedra
en sus canciones de amor y guerra.
Yo no queiro decir del silencio y la ausencia
lo que dice el silencio con su sola presencia.
Sólo sé que una vez, como fiel buhonero, este refrán
a ras de suelo el viento pregonaba al pasar:
"Adobe y piedra lleva mi gente
como una herida sobre la frente".
Y aunque no quieran, se quedan solas
mis casas viejas de adobe y sombra,
con la agonía sobre el dintel,
como cipreses mueren en pie
cuando el otoño cubre con hojas
su fría tez.
(A. García-Otero).
Pero la jornada de Sarnago tendrá que esperar, como tantas otras cosas. Tenía pensado sacar fotos, escribir un artículo y moverlo por diversos diarios, a ver si a alguien le pica la conciencia y pone medios para salvar la iglesia. Habrá que esperar, siempre esperar. Haré mía la secular paciencia de nuestras gentes una vez más. Seguramente será a principios del otoño, una época ideal para visitar las Tierras Altas de Soria. Un paisaje muy especial para románticos defensores de causas perdidas, como nosotros.
Próxima cita: 11 de junio, FNAC Callao, Preciados 28. Madrid.
domingo, 30 de mayo de 2010
Una vida dedicada a la enseñanza

Vista aérea de "El Guijar de Valdevacas", en la provincia de Segovia.

