domingo, 28 de noviembre de 2010

Día grande en Barcelona






Se celebraba en el Hogar Centro Castellano y Leonés el "Día de Salamanca", esta vez dedicado a homenajear al empresario Silvestre Sánchez, afincado en Barcelona desde hace muchos años y muy conocido en la ciudad condal.

Se presentó un libro que incluye su biografía, a cargo de Paco Cañamero, autor del mismo.

Resultó un bonito reencuentro con los que ya puedo considerar amigos de Castilla y León en Barcelona y que a su vez me consideran "como de casa", todo un honor.

Contaron con los "Juglares del Duero", es decir, con Nino Sánchez y una servidora, y aunque actualmente estoy dedicada a mi nuevo proyecto, no arrincono la posibilidad de colaborar con Nino cuando nos reclaman, lo mismo que él también encuentra un hueco entre sus actividades para retomar el proyecto cuando "fuere menester". Nos acompañaron, sobre el acordeón, las manos magistrales de Begoña Larrañaga.

Fue una noche memorable. Acudió también "Bernardo", un cantante barcelonés muy querido por Silvestre que participó igualmente en el homenaje. El público se volcó con el empresario salmantino, que es Socio de Honor del Centro y que les devolvió el cumplido en forma de un aperitivo de ésos que se estilan por tierras salmantinas, a base de buen vino y embutido ibérico.

Al final, los músicos "desembocamos" en el restaurante "Salamanca", uno de los establecimientos que el empresario tiene en Barcelona, en la zona de la Barceloneta, un lugar cargado de fotos enmarcadas con todos los personajes del mundo artístico, empresarial y de la política que han pasado por allí. Y también del mundo deportivo, pues según me comentaron, los jugadores del "Barça" suelen también aparecer por el lugar para "ponerse en forma".

Resumiendo, un viaje rápido que siempre deja el poso del deseo de regresar a Barcelona, donde una se siente tan bien tratada.

Próxima cita: Teatro José Rodao de Cantalejo (Segovia) 27 de diciembre de 2010, 20,30 h.

Día grande en Barcelona

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Entre amigos


Salón de actos de la Casa de Soria en Madrid.


Miguel Bordejé, Presidente de la Casa de Soria en Madrid, Amparo García-Otero y Paulino Garcia de Andrés.

En la carrera de San Jerónimo, junto a la Puerta del Sol, como muchas otras veces, tuve el gusto de reencontrarme con los amigos de esta entrañable Casa de Soria en Madrid, con quienes tantas veces he colaborado y que siempre me han tratado "como de casa", que lo soy, pues en alguna ocasión, en aras de la amistad y de aquellas temporadas en El Burgo de Osma, fui representante de Soria en algún festival, anécdotas que estuvieron presentes en la presentación.

Aquí llegué de nuevo, esta vez con mi "Nadie es más que nadie" bajo el brazo.
El Presidente, D. Miguel Bordejé inició su intervención con unas entrañables palabras: "La conocimos siendo una niña y sigue siendo una niña..." No está mal, esto de la casi-infancia-perpetua en los ojos de los buenos amigos. Traducido viene a decir, supongo, que el aprecio mutuo continúa siendo el mismo a pesar del paso del tiempo. Amable intervención la de Miguel, que continúa como siempre, trabajando incansablemente en sus tareas organizativas, siempre fiel y en su puesto, como debe ser.

También intervino mi buen amigo de toda la vida D. Paulino García de Andrés, recientemente nombrado "soriano del año", que recordó mi primer concierto como solista "en serio", precisamente en El Burgo de Osma y con motivo de "El Camino del Cid" en el que él participaba. Yo también recuerdo aquella jornada, para mí un tanto especial, pues aunque yo he cantado desde pequeña y he colaborado con grupos folk, mis dos primeros conciertos "en solitario" y "en serio" fueron en Soria y Segovia, "la ruta machadiana", como siempre digo, porque en Segovia también suelo participar en el homenaje que se le dedica todos los años al poeta en su "Casa Museo".

Mi turno giró alrededor de lo musical. Canté algunas canciones del CD con playback, pero con la voz en directo y luego, con ayuda de la guitarra, interpreté una "sanjuanera" soriana y el "Romance del Duero", de Gerardo Diego, un canto de arada "a pelo" y para rematar "La ronda del aire", jaleada por las palmas del público asistente.

Mi colega en "Juglares del Duero", Nino Sánchez, también estuvo presente. Él fue durante un tiempo profesor de dulzaina en la Casa de Soria y guarda también esta Casa dentro de sus afectos.

Buena jornada en este Madrid de mis venas, este eterno "rompeolas de todas las Españas" que dijo el poeta, siempre punto de encuentro.

Próxima cita: Hogar Centro Castellano y Leonés de Barcelona, Sant Andréu 412, Barcelona, Sábado 28 de noviembre, 18,45. "Juglares del Duero".

lunes, 15 de noviembre de 2010

Bohemios


Voy a continuar intentando explicar la raíz de estas canciones, si es que ello es posible. ¿Quién puede explicar con exactitud el por qué de aquello que hace? Todo trabajo, incluso el trabajo mecánico, necesita de una dosis de imaginación de vez en cuando ¿verdad?

"Bohemios" es un homenaje a los creadores, especialmente a todos los que por tradición o necesidad se han visto involucrados en la "vida bohemia", desde pintores, escritores, a músicos, escultores, trabajadores del arte cuyo reto consiste precisamente en el hecho de enfrentarse a la "página en blanco" de su creatividad. Esa sensación de que"algo crezca donde no hay nada" convierte al artista en "creador" de su obra, hacedor de sueños, cómplice de la realidad intangible que, sólo a través del arte cobra forma, intención y mensaje. El artista es un "gurú" que enlaza el hecho etéreo e imperecedero con la realidad sensorial.

¿Puede el arte pagarse con dinero? Es una fórmula de reconocimiento hacia la parte material del artista, esa parte carnal que come. bebe, que necesita alimentarse con algo sólido y líquido. ¿Y cuando el arte no se reconoce? Ahí viene el drama. Puede ocurrir que un artista u obrero del arte no alcance los mínimos requeridos en su labor, pero también sucede y ha sucedido que no sólo alcance esos mínimos, sino que supere con creces la comprensión de su entorno y entonces el único camino es el del sacrificio, como le sucedió a Van Gogh, porque un artista, cuando "conecta" con esa dimensión extraña de donde se nutre la creatividad, no puede volverse atrás. El arte domina, como fuerza extracorpórea que abruma la sensibilidad, el alma y el cuerpo. No hay renuncia posible. Si el artista pretende venderse a la moda, a los usos o a los requerimientos del espectador, no sólo se traiciona a sí mismo y a los que le buscan, sino que prostituye sus capacidades. El arte prostituido deja de ser arte para convertirse en burdo objeto de consumo, sin mayores pretensiones.

La dimensión artística es atemporal. Más allá de su tiempo, temática y entorno, existe algo "arquetípico" en la obra de arte, que se reconoce de inmediato. El instante artístico es eterno. Cuando para comprender una obra se hace necesario recurrir a la temporalidad o a los códigos de su época, es que "algo" se ha perdido en el camino y ese "algo" es precisamente la capacidad de extasiar, la "conexión", lo que queda cuando todo lo demás se sacude o arrincona.

Decía Antonio Machado que la poesía es "la honda palpitación del espíritu". Y decía León Felipe: " Deshaced ese verso. Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia, y hasta la idea misma...Aventad las palabras...y si después queda algo todavía, eso será la poesía". Así es el arte, esa sensación mágica que transporta el alma humana a otra dimensión más perfecta.

De ahí mi homenaje humilde, convertido en canción.

BOHEMIOS

Somos los que rompen la cordura

puesto vendedor de fantasía

somos la razón que no se cura

del entorno la locura

y del alma la alegría.

Somos a otro lado del espejo

creadores de reflejos

pero al fin, bohemios.

Somos partidarios de la noche

somos mercenarios de la aurora

somos los que ponen siempre el broche

y a la musa ni un reproche

cuando se pierden las horas.

Somos mercaderes del ensueño

traficantes de los sueños

pero al fin, bohemios.

Bajo el manto divino

de una luna embriagada

presa del sacrificio

a veces para nada.

El arte nuestro oficio

nuestro reto el encanto

de atravesar el quicio

de la página en blanco.

Bohemios…

Letra y música: Amparo García-Otero

jueves, 4 de noviembre de 2010

En la Casa de Soria de Madrid

Amparo García-Otero


Hace dos semanas hablé con Miguel Bordejé, Presidente de la Casa de Soria en Madrid. Miguel y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Desde mi primera etapa, cuando yo era una chiquilla que iba con mi guitarra por los madriles. Siempre he tenido muy buenos amigos sorianos. No en vano mi primer "concierto oficial" como solista fue precisamente en El Burgo de Osma. Desde entonces ha llovido lo suyo, pero conservo intactas las amistades de "mi primera juventud". Valoro muchísimo los afectos y un amigo es un tesoro que hay que cuidar y salvaguardar siempre.

En la Casa de Soria siempre hallé una buena acogida y apoyo para todo cuanto he emprendido y en esta ocasión presentaré "Nadie es más que nadie" en esta sede el próximo 18 de noviembre. Más adelante también estaré en la Casa de Valladolid y en la Mesa de Burgos, pero eso ya para el próximo trimestre. Madrid es grande y hay que trabajarlo con cariño y poco a poco.

Madrid es una ciudad que significa mucho para mí. Allí pasé una etapa importante de mi vida, allí me formé y allí sigo, yendo y viniendo, puesto que ahora, desde Segovia, con la autopista y el AVE estamos muy cerca. Y el Parque del Retiro y la Cibeles y Neptuno y la Puerta de Alcalá y la Puerta del Sol, todo continúa en el mismo lugar. Somos nosotros quienes nos movemos, quienes pasamos por allí con estos años, días, horas que corren a una velocidad inusitada.

Hay que aprovechar el tiempo. Es lo más valioso que poseemos.

Próxima cita: Casa de Soria en Madrid, c/Carrera de San Jerónimo, 5, 18 de noviembre a las 19.30 h.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Borobia



Panorámica de Borobia, Soria.


Jesús Parra y Amparo García-Otero en Borobia (Soria).


¿Vamos por buen camino?. Ángel, desde el volante, no las tiene todas consigo. Jesús consulta el GPS que trae en la mochila. Me pasa el artilugio que contemplo con curiosidad. Reconozco que es la primera vez que tengo en mis manos uno de estos cacharros. Parece que está vivo, es casi como un ángel de la guarda que nos va indicando cómo es la carretera. Me voy a comprar uno, porque tengo un sentido de la orientación que cualquier día termino en Constantinopla buscando el camino de Burgos.

Llegar a tierras sorianas es como vislumbrar la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Ahí la tienen, tal cual. Atravesamos Almenar, el pueblo natal de la que fuera esposa del poeta, Leonor Izquierdo. El castillo de Almenar, donde precisamente nació Leonor, hija de un guardia civil, posee una estampa inconfundible. No hay tiempo para detenernos. Varias poblaciones más y encontramos el desvío hacia Borobia, casi en tierras aragonesas.

Los parajes son agrestes y emotivos. Tierra indómita, reacia a la mano del hombre. Peñascos inmutables. La tierra en estos lugares nos sitúa en nuestro lugar: ella es la madre, nosotros los hijos. Ella manda, nosotros admiramos su orgullo y no nos queda otra que aceptar nuestra condición. Sobre la silueta recortada de la sierra sobresalen los aerogeneradores, la única imposición que la huella humana ha osado inferir en el paisaje soriano. Aerogeneradores por toda la provincia. Algo de dinero traen, mucho de belleza original se llevan. Ahí la tienen, tal cual, la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Cabe recordar aquello de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."

Borobia, 1.139 metros de altitud según rezan las cifras oficiales. Seguramente más si medimos desde la iglesia. El pueblo es como una cuesta hacia arriba, como un intento de llegar hasta la Gloria. Y la Gloria está allá en forma de iglesia románica, sobre una elevada cúspide pedregosa, rozando casi el firmamento que se escudriña desde el observatorio astronómico situado en el centro de la localidad.

La iglesia es imponente. Vista desde la entrada de Borobia parece una auténtica fortaleza. Los sillares antiquísimos exhiben su inexpugnable vigor desde la altura, orgullosos, casi desafiantes, enfrentados a los siglos y los vientos y las lluvias y las nieves.

Y enfrentadas entre sí andan las gentes de Borobia. El motivo: la posible explotación minera en una parte de su municipio. Los que están a favor dicen que traerá prosperidad y dinero. Los que están en contra, hablan de contaminación de los acuíferos que dan vida a tres ríos, de pérdida irreversible de fauna y flora.
Desconozco los datos a fondo. No puedo dar una opinión válida, pero mi instinto me dice que algo importante se juega en este asunto y recuerdo aquel verso de Juan Ramón Jiménez: "No la toques ya más, que así es la rosa". Y así es la tierra y así sus aguas. ¡Pobre Castilla, condenada a la pobreza o al desasosiego!.

Fernando Aguilar, de la asociación cultural "Mesta", había acordado conmigo y con el sacerdote que, antes del recital, cantaría el ofertorio de la misa. Quedamos en que interpretaría el Ave María de Schubert. Pero el órgano de la iglesia no funciona, ni hay quien me acompañe. Cantaré "a pelo", le digo. ¿Te atreves, Amparo? responde Fernando. ¡Será la primera vez que canto "a capella" en una iglesia", vamos allá. Me adelanto y una señora me indica el camino. "Yo soy de las del coro", "pues a mí me han dicho que cante en la misa", le digo yo, y añado "pero no quiero interferir con ustedes y si son ustedes las que cantan..." "no, no, estupendo que cante usted hoy", me dicen ella y otra señora que se nos añade, "así cambiamos". Al final quedamos en que yo canto el ofertorio con el Ave María y Cerca de ti, Señor, durante la comunión. Ellas, el resto. "Pero la iglesia es grande para una sola voz", me avisan. Entramos. En efecto, la iglesia no es pequeña, pero tiene coro en la parte de arriba. Desde allí, proyectando la voz y aprovechando la magnífica acústica, se puede obtener un buen sonido. Me abren la puerta para subir al coro. Huele a siglos. La balaustrada de madera ha sufrido algún embite de la carcoma. A un lado, el órgano, cubierto de polvo, como el arpa de Bécquer. ¡Qué belleza el interior! Una ya está acostumbrada a tropezarse con estas joyas, pero nunca termino de maravillarme. ¡Y qué acústica se consigue cantando desde el coro!.

Después de la misa, salgo a toda prisa hacia el salón donde vamos a actuar. Está engalanado con filigranas y hay puestos multicolores. Se celebra una feria. Al fondo, un escenario, el equipo de sonido y Jesús Parra probando guitarras y acordeón. Apenas queda tiempo para probar la voz, pero todo parece bien ajustado. Empezamos. El repertorio que he seleccionado es "de mi cosecha", salvo la "entradilla", que Jesús interpreta al acordeón al pricipio y "Ya se van los pastores" al final, canción soriana tradicional de obligado cumplimiento. Entre medias, intercalo "Viene el juglar" con temas dedicados a Castilla y no faltan el "Romance del Duero", que Gerardo Diego escribiera en tierras sorianas ni, por supuesto, "Soñé que tú me llevabas", de Antonio Machado. Una vez terminado el concierto, un miembro de "Mesta" lee un manifiesto en favor de Castilla y su medio ambiente. Les gusta mi trabajo a todos, así me lo hacen sentir y les agradezco el reconocimiento, estas cosas dan ánimos para seguir.

No podemos quedarnos a compartir la comida. Jesús Parra tiene un concierto en Mazagatos, Segovia, a media tarde, con un grupo de jazz y hay que salir a toda prisa. Nos preparan unos bocadillos de lomo y pimientos en pan de horno de leña. El café por el camino, en el Burgo de Osma.

Parada en El Burgo. Aquí pasé una temporada cuando tenía seis añitos. Me acerco a la pastelería a comprar mantequilla dulce. Es un sabor que me transporta a la infancia, uno de esos recuerdos en los que te dejas caer como quien se hunde en un colchón de plumas. ¡Qué pasteles...! ¡Qué fuerza de voluntad la mía...! Luego me arrepentiré de no haber caído en la tentación. Hay momentos irrepetibles que nunca se recuperan.

Por cierto, excelente el concierto de Mazagatos, por el grupo Baxtaló Drom, en el que colabora Jesús Parra.

Aquí dejo el vídeo que realizó mi amigo Pedro Pimentel con "Soñé que tú me llevabas", el poema de Antonio Machado al que puse música.

martes, 5 de octubre de 2010

Un cantautor del siglo XV




Debo confesar que Juan de Fermoselle, más conocido como Juan del Enzina, encandiló mi olfato poético y musical desde el primer momento en que me tropecé con su obra. Me pareció una idea genial que mi colega en "Juglares del Duero", el cantautor Nino Sánchez, grabara su personal versión de "Ay triste que vengo".

En Juan del Enzina encontramos una perfecta conjunción entre música y palabra, además era un excelente cantor. Un "cantautor" del siglo XV, alguien a quien la vinculación eclesiástica no desvinculó, valga la redundancia, de las andanzas de este mundo. Su espiritualidad está presente en la sensibilidad que plasma en su poesía y en su música y lo que llama la atención es esa sensualidad inherente a las imágenes que se desprenden de su obra:

"Ay, triste, que vengo vencido de amor maguera pastor. Más sano me fuera no ir al mercado que no que viniera tan aquerenciado: que vengo, cuitado, vencido de amor maguera pastor. Di jueves en villa viera una doñata, quise requerilla y aballó la pata. Aquella me mata, vencido de amor maguera pastor. Con vista halaguera miréla y miróme. Yo no sé quién era mas ella agradóme; y fuese y dexóme vencido de amor maguera pastor. De ver su presencia quedé cariñoso, quedé sin hemencia, quedé sin reposo, quedé muy cuidoso, vencido de amor maguera pastor. Ahotas que creo ser poca mi vida según que ya veo que voy de caída. Mi muerte es venida, vencido de amor maguera pastor. Fin. Sin dar yo tras ella no cuido ser bivo pues que por querella de mí soy esquivo. Y estoy muy cativo, vencido de amor maguera pastor".

Este villancico, joya del pre-renacimiento español, es una de las piezas más conocidas de este autor. La sensibilidad se hermana con lo sensual en la percepción. Y de esa percepción, vinculada a la riqueza del espíritu, nace la obra artística.

"Hoy comamos y bebamos" es otra joya de este poeta/músico. Desde siempre me ha encantado este canto, dedicado al carnaval, al "antruejo", por su vitalidad y su belleza formal.

Hoy comamos y bebamos
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.

Por honra de Sant Antruejo
parémonos hoy bien anchos.
Enbutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo.

Que costumbr'es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
porque en hambre nos acorra.
Comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.

Comamos bebamos tanto
hasta que nos reventemos,
que mañana ayunaremos.

"Carpe diem". Vive el momento. Mañana Dios dirá. O como se dice vulgarmente "que nos quiten lo bailao". Una visión optimista de la vida a la que humildemente "he dado cancha" en la versión incluida en "Nadie es más que nadie". Me ayudaron en los coros Salvador Lucio, Jesús Parra y Pablo Zamarrón. Entre los cuatro, cada uno haciendo una voz, tejimos el tema principal. Pablo, especialista en instrumentación medieval, aportó sus chirimías grave y aguda, la flauta dulce y el "orlo" remoto antepasado del saxo. Los puentes musicales los compuse hilvanando lo que el propio Juan del Enzina me dictaba e intentando poner al día esa sensación. Instrumentos actuales y antiguos se fusionaron en esta versión que, según Otto Caballero era de lo mejorcito del disco, comercialmente hablando. La grabé con toda humildad, como un homenaje personal al "cantautor" Juan del Enzina.

El próximo día 10 de octubre, domingo, tengo una "cita musical" en Borobia (Soria) a las 13,00 h.


Aquí se puede ver y escuchar mi versión de "Hoy comamos y bebamos", de Juan del Enzina



jueves, 16 de septiembre de 2010

En los brazos de la niebla


Te esperaré siempre, dulce amor
si la vida te destierra,
si has de salir de mi corazón
al amparo de una estrella.

Vieja luna, tú que tiñes de azul
esta noche de tinieblas,
dile a mi amor que guardo su luz
en los brazos de la niebla.

Te esperaré siempre, dulce amor,
más allá de la distancia
y junto a ti crecerá una flor
con la fe de mi constancia.

Vieja luna gris, que tiñes de abril
los parajes de la sierra,
dile a mi amor que le aguardo aquí
en los brazos de la niebla.

Me gustaría comentar desde las palabras de este blog, poco a poco, las canciones que componen mi CD "Nadie es más que nadie", al menos expresar por qué o cómo se me ocurrieron, aunque he de confesar que las palabras y la música poseen "vida propia" y la sensación que al menos yo percibo cuando escribo o compongo, es que los resultados se me escapan de las manos, como si yo fuera una simple "medium", lo cual no me exime de culpa si la cosa sale mal.(Toco madera).

Paisajes y sentimientos siempre andan vinculados entre sí. Creo que intenté expresarlo en el blog "Juglares del Duero". La imaginación configura la percepción de ambos de forma que todo se salpica de símbolos. Intenté componer una canción de amor y añoranza imaginando a una joven en medio de la naturaleza (la vida), en la ladera de una montaña, hablándole a la luna como quien habla a una madre. ¿No posee la luna ese cierto elemento misterioso que desde tiempos pretéritos cubrió el milagro de la maternidad? Me reconozco un poco "lunática", aficionada a la luna y sus contornos, veo en la noche y en la luna el símbolo del sentimiento oculto, del secreto abrigado, del yo más intimista.

¿Y la niebla? Mis ojos infantiles se acostumbraron a la niebla en Valladolid. También la niebla posee ese "algo" indefinido de misterio y magia. Las nubes bajan hasta nosotros desde muy arriba y nos empapan con ese aliento intangible acostumbrado a las alturas. Los días de niebla son como las noches oscuras:borrosos, impenetrables, enigmáticos. La niebla en la canción representa la incertidumbre, la sinrazón y la espera. Sólo la luna, con su reflejo nacarado, atraviesa la niebla y se promete confidente y al tiempo mensajera de los sentimientos de la muchacha.

La instrumentación resulta en un sonido "folk" de cierto aire celta (¡ay, las tierras solitarias de la Celtiberia! su imagen estaba presente en la composición). Creo que Otto Caballero, el arreglista, captó muy bien la intención vertida en la música y la letra.

Y siguiendo con las actividades, me han avisado para participar en una fiesta castellana en Borobia (Soria), en los orígenes del río Manubles. Disfruto de estos parajes y estoy segura de que tendremos un buen día.

Próxima cita: 10 de octubre, Borobia, (Soria) 13,00 h. Plaza Mayor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Las uvas de septiembre



En los inicios de septiembre, cuando la calma se despereza y el agobiante calor de agosto cede el paso a esa nueva sensación que parece preludiar el otoño, antes de "ponerse las pilas" del todo e iniciar los proyectos de la nueva temporada, los recuerdos se remontan hacia una bonita experiencia de la infancia, uno de esos días irrepetibles que pululan por la memoria y cuya sensación se alberga en los rincones de la dicha.

Apenas guardo imágenes de aquella excursión. Andaría yo por los cinco añitos de edad, según mis cálculos que tal vez no sean exactos. Unos parientes de mi madre, en "La Seca" cerca de Valladolid y pueblo en que naciera mi abuela materna, nos habían invitado a compartir una jornada de vendimia.

Mis recuerdos me trasladan a un campo de viñedos, veo mis diminutas zapatillas junto a la imagen de un majuelo, veo gentes recogiendo la uva en grandes cestos que luego se colocaban sobre...¿un carro? No sé si la imaginación me engaña y el deseo de la plasmación romántica me hace contemplar un lento carromato de madera cargado con los serones, o si se trataba de un vehículo motorizado...es igual. La sensación que me dejó la tarde removiendo sus luces con serenidad parsimoniosa por encima de aquellos racimos no varía, pero prefiero quedarme con el carro. Toda novedad en los ojos de un niño queda flotando para siempre con un toque de magia. Lo que para otros resultó una dura jornada de trabajo, una más entre muchas, yo la viví como una aventura.

Cada vez que aparecen por los mercados las uvas de septiembre, me viene a la memoria la imagen del hombre unido a la tierra por ese vínculo sagrado entre la mano, la semilla y el fruto. Lección que muchos olvidan por elemental o porque no les llevaron a contemplar, siendo niños, el trabajo que supone recoger la uva y el premio de los enormes serones repletos hasta rebosar bajo ese puente de luz que preludia el final del verano y el principio del otoño.

Feliz retorno de las vacaciones.

domingo, 8 de agosto de 2010

Festejando a San Roque


Procesión en honor a San Roque en El Guijar de Valdevacas


Los músicos acompañan el festejo

Los vecinos del pueblo entregan su ofrenda a San Roque



El alcalde subasta los "barnos" o andas de San Roque. Los que ganen la puja tendrán el honor de "entrar al Santo" en la iglesia.


Entrada de San Roque en la iglesia después de la procesión.

El Guijar de Valdevacas es un pueblo de la provincia de Segovia (ya lo he mencionado anteriormente en este blog) que lentamente "se va haciendo mayor". Los jóvenes se fueron marchando y son muy pocos los que han elegido continuar la vida en el rincón de sus mayores. Es un pueblo como tantos otros pueblos que gotea su existencia lentamente, al son de las andanzas de los veranos e inviernos, conservando sus tradiciones, siempre pendiente de los hijos que viven lejos y vienen de vez en cuando, siempre que las obligaciones lo permiten, a estar con los abuelos y a disfrutar de la quietud del lugar donde albergan la raíz de sus primeros recuerdos.
San Roque es uno de los patronos, junto a la Virgen del Rosario. Aunque su día es el 16 de agosto, para no "tropezarse" con la fiesta de la Asunción, suelen organizar la fiesta durante el fin de semana anterior.
Y ahí lo tienen, San Roque, patrono de enfermos, protector contra la peste. Se dice que nació en Montpellier, hijo de rica familia, que repartió sus bienes entre los pobres y se dedicó a cuidar enfermos. Durante una epidemia de peste se contagio y se retiró a vivir a un bosque. Un perro, le traía cada día un pan desde la casa de su amo, hasta que éste lo siguió y descubrió al enfermo. Lo cuidó hasta que se repuso. San Roque murió santamente y se le suele representar con una pierna llagada y al perro entregándole el pan. Su nombre significa "fuerte como una roca".
Después de la misa, la procesión. Alegre, como corresponde a un día festivo, con músicos y danzantes presidiendo la comitiva. Luego, frente a la iglesia, los vecinos entregan su donativo al Santo, se subastan los "barnos" o andas para ver quiénes tienen el honor de entrarlo. Suena la "entradilla", pieza castellana a la dulzaina que constituye el mayor honor que se le puede rendir a un homenajeado. Con el dinero obtenido, se ayuda a los gastos de la fiesta.
Esta palabra, "barnos", es digna de mención. No aparece en el diccionario y forma parte de las voces populares de la zona. Supongo que se escribe con "b", la verdad es que nunca la he visto escrita.
Y el día continúa como corresponde: las familias se reúnen en torno a un buen asado de cordero. Por la tarde fiesta o teatro para los niños, por la noche, baile para los mayores.
Entrañables pueblos, entrañables gentes, entrañables tradiciones. Entrañables tierras éstas nuestras, tan generosas como sufridas. Benditas sean.


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