lunes, 31 de enero de 2011

Nosotros, que no conocemos la mar


Hoy deseo hablar de una canción que no está incluida en el CD "Nadie es más que nadie", pero que sí lo está en mi primer CD "Castilla, mi corazón espera". Se trata de "Nosotros, que no conocemos la mar". Es uno de los temas que más gustan de mi repertorio y hace unos días mi buen amigo, Pedro Pimentel, hijo a su vez de unos amigos, un chaval a quien le encanta editar vídeos y colgarlos en youtube, realizó un montaje sobre esta canción. Luego lo incluyo al pie de esta columna.

Fue una de las primeras canciones que compuse. Yo soy urbana. Nací en el centro de una capital de provincia como es Valladolid, que si bien no es una urbe cosmopolita al estilo de Madrid o Barcelona, te brinda una experiencia ciudadana que no tiene nada que ver con la problemática del mundo rural. ¿Por qué, entonces esa sensibilización hacia un mundo en el que yo no me desarrollé? Tal vez por mis experiencias infantiles. Mi padre, por su trabajo, se recorría toda Castilla y León y a veces, en vacaciones, le acompañábamos. Los paisajes en los que se empapan las pupilas de la infancia crecen contigo y te acompañan toda la vida. El campo, la tierra, la vinculación directa de la vida y el alimento con la gran madre, donde crecen el cereal, la vid y la huerta, donde se alimenta el ganado, la base, en definitiva.

Voy a confesar algo simpático. Comencé a escribir versos y canciones siendo apenas una adolescente. Fui una especie de "niña prodigio" que se quedó en la estacada, a lo mejor por excesivamente "prematura". La primera canción que compuse, la titulé "Campos de Castilla" y que conste que no había leído a Antonio Machado, sino que el título se me ocurrió a mí solita. Y tiene su lógica, lo más característico de Castilla son los campos. Que nadie me pregunte por aquella canción porque la he olvidado. Sé que hablaba de los paisajes castellanos a través de las cuatro estaciones del año. Ni que decir tiene que, un tiempo después, cuando descubrí los "Campos de Castilla" machadianos, casi me desmayo del sonrojo y di gracias porque nadie me había escuchado la cancioncita en cuestión, pues habría hecho el más espantoso ridículo, pensaba yo.

Con todo esto, adonde quiero ir a parar es que el tema de la España interior, criadora de mano de obra durante los años del desarrollo económico, esa España andariega, buscando caminos nuevos, exiliada de su pasado rural, de su terruño, de sus lares y tradiciones, siempre me tocó muy de cerca, tal vez porque yo misma tuve que trasladarme a Madrid con mi familia y abandonar mis rincones y mis raíces.

"Nosotros, que no conocemos la mar", está dedicada no sólo a los que nacieron en tierras de interior, sino muy especialmente a quienes nunca tuvieron la opción de otros horizontes, trabajando de sol a sol y en tiempos anteriores a los nuestros, donde la "tecnología" no eran sino las propias manos, la hoz, la cazoleta y el arado. Para ellos este pequeño homenaje.


Nosotros, que no conocemos la mar,
que no sentimos gaviotas en la sangre.
Nosotros, que no aprendimos a soñar
entre las crestas brillantes de la mar.
Nosotros, aprendimos a luchar,
a sufrir, a callar y a morir sin hablar.
Nosotros no tenemos alma de sal
ni nos llegaron las brisas de la mar...

Somos de tierra adentro, hijos del aire y el sol,
abrazan nuestros huesos ecos de vieja ilusión.
Duros sudores corren, para ganarnos el pan,
por nuestra piel marcada con la tragedia de Adán.

Nosotros, que vemos la vida crecer
entre unas manos que aún guardan esperanza.
Nosotros, que nunca perdimos la fe
en una tierra de yermos y aridez.
Nosotros, tenemos seca la piel
y la boca al cantar y los ojos también.
Nosotros, que entre los recuerdos de ayer
buscamos cada mañana renacer.

Somos de tierra adentro, hijos del aire y el sol,
abrazan nuestros huesos ecos de vieja ilusión.
Duros sudores corren, para ganarnos el pan,
por nuestra piel marcada con la tragedia de Adán.

Los ojos en un horizonte feraz,
do nadie nos habló nunca de la mar.

(Amparo García-Otero)


Próxima cita: Domingo 6 de febrero a las 19.00 h. en la Casa de Guadalajara en Madrid, Pza.de Santa Ana, 15-1º. Madrid



lunes, 10 de enero de 2011

Eres como la nieve



"Eres como la nieve" es una canción tradicional castellana según rezan los cancioneros que he consultado. ¿Pero de qué zona? Hablándolo con mi buen amigo el folklorista Pablo Zamarrón, llegamos a la conclusión de que es posible que esta bella composición proceda de la zona de la montaña, tal vez entre Palencia y Cantabria, tal vez lindando con León, pero como sucede con las canciones tradicionales que van y vienen, es muy difícil dilucidad con exactitud su procedencia. Precisamente lo hermoso de la música popular es que pertenece un poco a todos, como si el barro de los caminos, en vez de ensuciarla, enriqueciera sus contenidos.

"Eres como la nieve", en lo que a mí se refiere, tiene su historia. Entró a formar parte de mi cancionero particular allá en los años de mi infancia, en Valladolid, cuando solía frecuentar con mi familia los ensayos de la Coral Vallisoletana. Siempre tuve esta canción en mi mente con el sonido multicolor de las voces corales en la versión de Cristóbal Halffter, pero me gustaba cantarla en solitario. Posee una calidad poética y una música que la convierten en algo magnético, que es lo que sucede con las canciones que han traspasado el tamiz del tiempo.

Me decidí a grabarla en mi segundo CD "Pisa Despacio" y conté con la colaboración del desaparecido compositor Jorge de Ortúzar, argentino afincado en Segovia, quien añadió una introducción intentando reflejar el revoloteo de los copos de nieve. Desgraciadamente, Jorge falleció de forma repentina y Miguel Gálvez amplió la versión de Jorge, inspirada para piano y soprano. Cuando grabé "Nadie es más que nadie", recuperé esta canción con una versión ampliada en lo que se refiere a la instrumentación.

La nieve, ahora menos, tal vez debido al cambio climático, ha sido siempre una constante en nuestros paisajes invernales. Un manto blanco y acogedor que cubre el sueño de la tierra hasta que la primavera provoca el despertar y renacer de la naturaleza. Sin embargo, nosotros permanecemos despiertos y expectantes todo el tiempo, viendo caer los copos lentamente, acurrucándose unos sobre otros y dibujando esas imágenes tan nuestras, como la sierra cubierta de nieve, imágenes bellas para los sentidos y prácticas con vistas a la temporada en que el agua resulta imprescindible para renovar los acuíferos.

Entre las canciones de amor de estas tierras no podía estar ausente la nieve. Hoy, en este día de Enero en que las temperaturas son más altas de lo habitual, dejo aquí mi pequeño homenaje a este milagro vestido de blanco.

martes, 28 de diciembre de 2010

La voz de un cribero suena


Begoña Larrañaga y Jesús Parra acompañaron a Amparo García-Otero en el teatro "José Rodao" de Cantalejo.


Cantalejo está en la provincia de Segovia. Es lo suficientemente grande como para "brillar con luz propia". Cantalejo, que recibió el título de "ciudad" con Alfonso XIII es famosa, entre otras cosas, por la fabricación y venta de trillos y cribas. Esta fabricación de aperos de labranza, pese a la tecnología actual, continúa vigente por la demanda de los buenos aficionados a la artesanía y por el valor decorativo de estas piezas.

Otra característica de Cantalejo es la "gacería", lenguaje o jerga utilizado por los fabricantes de trillo y tratantes de ganado. Una joya linguística que no debería desaparecer por su curiosidad y por la personalidad que imprime a esta ciudad.

Pues a Cantalejo que fuimos, al Teatro José Rodao, una sala grande y bien dotada en la que interpretamos el concierto añadiendo imágenes con un montaje de Pedro Pimentel a algunas de las interpretaciones. Por supuesto, terminamos con la popular "Jota del cribero" y el remate fue "Noche de Paz", para realzar las fechas en las que nos encontramos. Me acompañaron como otras veces Begoña Larrañaga y Jesús Parra. Desde aquí mi agradecimiento a Teo, Concejala de Cultura, Pilar, encargada del teatro y a todos los que colaboraron. Especial mención al público cantalejano que nos acompañó y nos aplaudió con ganas.

Ahora unos días de descanso antes de volver a la carga.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO 2011



Éste ha sido un año difícil para todos y sólo cabe esperar que con el trabajo, la lucha y la ilusión de continuar hacia adelante, salvemos el bache y el 2011 venga con "un pan bajo el brazo". Ante todo mis mejores deseos de salud, que es la primera herramienta que necesitamos, amor, que es la segunda y buena voluntad para que las dos anteriores fructifiquen en un año venturoso.

Felices días y gracias a todos los que durante el 2010 han acompañado este blog.

Amparo García-Otero.



Próxima cita: Teatro José Rodao, Cantalejo (Segovia) 27 de diciembre a las 20,30 h.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Día grande en Barcelona






Se celebraba en el Hogar Centro Castellano y Leonés el "Día de Salamanca", esta vez dedicado a homenajear al empresario Silvestre Sánchez, afincado en Barcelona desde hace muchos años y muy conocido en la ciudad condal.

Se presentó un libro que incluye su biografía, a cargo de Paco Cañamero, autor del mismo.

Resultó un bonito reencuentro con los que ya puedo considerar amigos de Castilla y León en Barcelona y que a su vez me consideran "como de casa", todo un honor.

Contaron con los "Juglares del Duero", es decir, con Nino Sánchez y una servidora, y aunque actualmente estoy dedicada a mi nuevo proyecto, no arrincono la posibilidad de colaborar con Nino cuando nos reclaman, lo mismo que él también encuentra un hueco entre sus actividades para retomar el proyecto cuando "fuere menester". Nos acompañaron, sobre el acordeón, las manos magistrales de Begoña Larrañaga.

Fue una noche memorable. Acudió también "Bernardo", un cantante barcelonés muy querido por Silvestre que participó igualmente en el homenaje. El público se volcó con el empresario salmantino, que es Socio de Honor del Centro y que les devolvió el cumplido en forma de un aperitivo de ésos que se estilan por tierras salmantinas, a base de buen vino y embutido ibérico.

Al final, los músicos "desembocamos" en el restaurante "Salamanca", uno de los establecimientos que el empresario tiene en Barcelona, en la zona de la Barceloneta, un lugar cargado de fotos enmarcadas con todos los personajes del mundo artístico, empresarial y de la política que han pasado por allí. Y también del mundo deportivo, pues según me comentaron, los jugadores del "Barça" suelen también aparecer por el lugar para "ponerse en forma".

Resumiendo, un viaje rápido que siempre deja el poso del deseo de regresar a Barcelona, donde una se siente tan bien tratada.

Próxima cita: Teatro José Rodao de Cantalejo (Segovia) 27 de diciembre de 2010, 20,30 h.

Día grande en Barcelona

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Entre amigos


Salón de actos de la Casa de Soria en Madrid.


Miguel Bordejé, Presidente de la Casa de Soria en Madrid, Amparo García-Otero y Paulino Garcia de Andrés.

En la carrera de San Jerónimo, junto a la Puerta del Sol, como muchas otras veces, tuve el gusto de reencontrarme con los amigos de esta entrañable Casa de Soria en Madrid, con quienes tantas veces he colaborado y que siempre me han tratado "como de casa", que lo soy, pues en alguna ocasión, en aras de la amistad y de aquellas temporadas en El Burgo de Osma, fui representante de Soria en algún festival, anécdotas que estuvieron presentes en la presentación.

Aquí llegué de nuevo, esta vez con mi "Nadie es más que nadie" bajo el brazo.
El Presidente, D. Miguel Bordejé inició su intervención con unas entrañables palabras: "La conocimos siendo una niña y sigue siendo una niña..." No está mal, esto de la casi-infancia-perpetua en los ojos de los buenos amigos. Traducido viene a decir, supongo, que el aprecio mutuo continúa siendo el mismo a pesar del paso del tiempo. Amable intervención la de Miguel, que continúa como siempre, trabajando incansablemente en sus tareas organizativas, siempre fiel y en su puesto, como debe ser.

También intervino mi buen amigo de toda la vida D. Paulino García de Andrés, recientemente nombrado "soriano del año", que recordó mi primer concierto como solista "en serio", precisamente en El Burgo de Osma y con motivo de "El Camino del Cid" en el que él participaba. Yo también recuerdo aquella jornada, para mí un tanto especial, pues aunque yo he cantado desde pequeña y he colaborado con grupos folk, mis dos primeros conciertos "en solitario" y "en serio" fueron en Soria y Segovia, "la ruta machadiana", como siempre digo, porque en Segovia también suelo participar en el homenaje que se le dedica todos los años al poeta en su "Casa Museo".

Mi turno giró alrededor de lo musical. Canté algunas canciones del CD con playback, pero con la voz en directo y luego, con ayuda de la guitarra, interpreté una "sanjuanera" soriana y el "Romance del Duero", de Gerardo Diego, un canto de arada "a pelo" y para rematar "La ronda del aire", jaleada por las palmas del público asistente.

Mi colega en "Juglares del Duero", Nino Sánchez, también estuvo presente. Él fue durante un tiempo profesor de dulzaina en la Casa de Soria y guarda también esta Casa dentro de sus afectos.

Buena jornada en este Madrid de mis venas, este eterno "rompeolas de todas las Españas" que dijo el poeta, siempre punto de encuentro.

Próxima cita: Hogar Centro Castellano y Leonés de Barcelona, Sant Andréu 412, Barcelona, Sábado 28 de noviembre, 18,45. "Juglares del Duero".

lunes, 15 de noviembre de 2010

Bohemios


Voy a continuar intentando explicar la raíz de estas canciones, si es que ello es posible. ¿Quién puede explicar con exactitud el por qué de aquello que hace? Todo trabajo, incluso el trabajo mecánico, necesita de una dosis de imaginación de vez en cuando ¿verdad?

"Bohemios" es un homenaje a los creadores, especialmente a todos los que por tradición o necesidad se han visto involucrados en la "vida bohemia", desde pintores, escritores, a músicos, escultores, trabajadores del arte cuyo reto consiste precisamente en el hecho de enfrentarse a la "página en blanco" de su creatividad. Esa sensación de que"algo crezca donde no hay nada" convierte al artista en "creador" de su obra, hacedor de sueños, cómplice de la realidad intangible que, sólo a través del arte cobra forma, intención y mensaje. El artista es un "gurú" que enlaza el hecho etéreo e imperecedero con la realidad sensorial.

¿Puede el arte pagarse con dinero? Es una fórmula de reconocimiento hacia la parte material del artista, esa parte carnal que come. bebe, que necesita alimentarse con algo sólido y líquido. ¿Y cuando el arte no se reconoce? Ahí viene el drama. Puede ocurrir que un artista u obrero del arte no alcance los mínimos requeridos en su labor, pero también sucede y ha sucedido que no sólo alcance esos mínimos, sino que supere con creces la comprensión de su entorno y entonces el único camino es el del sacrificio, como le sucedió a Van Gogh, porque un artista, cuando "conecta" con esa dimensión extraña de donde se nutre la creatividad, no puede volverse atrás. El arte domina, como fuerza extracorpórea que abruma la sensibilidad, el alma y el cuerpo. No hay renuncia posible. Si el artista pretende venderse a la moda, a los usos o a los requerimientos del espectador, no sólo se traiciona a sí mismo y a los que le buscan, sino que prostituye sus capacidades. El arte prostituido deja de ser arte para convertirse en burdo objeto de consumo, sin mayores pretensiones.

La dimensión artística es atemporal. Más allá de su tiempo, temática y entorno, existe algo "arquetípico" en la obra de arte, que se reconoce de inmediato. El instante artístico es eterno. Cuando para comprender una obra se hace necesario recurrir a la temporalidad o a los códigos de su época, es que "algo" se ha perdido en el camino y ese "algo" es precisamente la capacidad de extasiar, la "conexión", lo que queda cuando todo lo demás se sacude o arrincona.

Decía Antonio Machado que la poesía es "la honda palpitación del espíritu". Y decía León Felipe: " Deshaced ese verso. Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia, y hasta la idea misma...Aventad las palabras...y si después queda algo todavía, eso será la poesía". Así es el arte, esa sensación mágica que transporta el alma humana a otra dimensión más perfecta.

De ahí mi homenaje humilde, convertido en canción.

BOHEMIOS

Somos los que rompen la cordura

puesto vendedor de fantasía

somos la razón que no se cura

del entorno la locura

y del alma la alegría.

Somos a otro lado del espejo

creadores de reflejos

pero al fin, bohemios.

Somos partidarios de la noche

somos mercenarios de la aurora

somos los que ponen siempre el broche

y a la musa ni un reproche

cuando se pierden las horas.

Somos mercaderes del ensueño

traficantes de los sueños

pero al fin, bohemios.

Bajo el manto divino

de una luna embriagada

presa del sacrificio

a veces para nada.

El arte nuestro oficio

nuestro reto el encanto

de atravesar el quicio

de la página en blanco.

Bohemios…

Letra y música: Amparo García-Otero

jueves, 4 de noviembre de 2010

En la Casa de Soria de Madrid

Amparo García-Otero


Hace dos semanas hablé con Miguel Bordejé, Presidente de la Casa de Soria en Madrid. Miguel y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Desde mi primera etapa, cuando yo era una chiquilla que iba con mi guitarra por los madriles. Siempre he tenido muy buenos amigos sorianos. No en vano mi primer "concierto oficial" como solista fue precisamente en El Burgo de Osma. Desde entonces ha llovido lo suyo, pero conservo intactas las amistades de "mi primera juventud". Valoro muchísimo los afectos y un amigo es un tesoro que hay que cuidar y salvaguardar siempre.

En la Casa de Soria siempre hallé una buena acogida y apoyo para todo cuanto he emprendido y en esta ocasión presentaré "Nadie es más que nadie" en esta sede el próximo 18 de noviembre. Más adelante también estaré en la Casa de Valladolid y en la Mesa de Burgos, pero eso ya para el próximo trimestre. Madrid es grande y hay que trabajarlo con cariño y poco a poco.

Madrid es una ciudad que significa mucho para mí. Allí pasé una etapa importante de mi vida, allí me formé y allí sigo, yendo y viniendo, puesto que ahora, desde Segovia, con la autopista y el AVE estamos muy cerca. Y el Parque del Retiro y la Cibeles y Neptuno y la Puerta de Alcalá y la Puerta del Sol, todo continúa en el mismo lugar. Somos nosotros quienes nos movemos, quienes pasamos por allí con estos años, días, horas que corren a una velocidad inusitada.

Hay que aprovechar el tiempo. Es lo más valioso que poseemos.

Próxima cita: Casa de Soria en Madrid, c/Carrera de San Jerónimo, 5, 18 de noviembre a las 19.30 h.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Borobia



Panorámica de Borobia, Soria.


Jesús Parra y Amparo García-Otero en Borobia (Soria).


¿Vamos por buen camino?. Ángel, desde el volante, no las tiene todas consigo. Jesús consulta el GPS que trae en la mochila. Me pasa el artilugio que contemplo con curiosidad. Reconozco que es la primera vez que tengo en mis manos uno de estos cacharros. Parece que está vivo, es casi como un ángel de la guarda que nos va indicando cómo es la carretera. Me voy a comprar uno, porque tengo un sentido de la orientación que cualquier día termino en Constantinopla buscando el camino de Burgos.

Llegar a tierras sorianas es como vislumbrar la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Ahí la tienen, tal cual. Atravesamos Almenar, el pueblo natal de la que fuera esposa del poeta, Leonor Izquierdo. El castillo de Almenar, donde precisamente nació Leonor, hija de un guardia civil, posee una estampa inconfundible. No hay tiempo para detenernos. Varias poblaciones más y encontramos el desvío hacia Borobia, casi en tierras aragonesas.

Los parajes son agrestes y emotivos. Tierra indómita, reacia a la mano del hombre. Peñascos inmutables. La tierra en estos lugares nos sitúa en nuestro lugar: ella es la madre, nosotros los hijos. Ella manda, nosotros admiramos su orgullo y no nos queda otra que aceptar nuestra condición. Sobre la silueta recortada de la sierra sobresalen los aerogeneradores, la única imposición que la huella humana ha osado inferir en el paisaje soriano. Aerogeneradores por toda la provincia. Algo de dinero traen, mucho de belleza original se llevan. Ahí la tienen, tal cual, la Castilla esencial que describiera Antonio Machado. Cabe recordar aquello de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."

Borobia, 1.139 metros de altitud según rezan las cifras oficiales. Seguramente más si medimos desde la iglesia. El pueblo es como una cuesta hacia arriba, como un intento de llegar hasta la Gloria. Y la Gloria está allá en forma de iglesia románica, sobre una elevada cúspide pedregosa, rozando casi el firmamento que se escudriña desde el observatorio astronómico situado en el centro de la localidad.

La iglesia es imponente. Vista desde la entrada de Borobia parece una auténtica fortaleza. Los sillares antiquísimos exhiben su inexpugnable vigor desde la altura, orgullosos, casi desafiantes, enfrentados a los siglos y los vientos y las lluvias y las nieves.

Y enfrentadas entre sí andan las gentes de Borobia. El motivo: la posible explotación minera en una parte de su municipio. Los que están a favor dicen que traerá prosperidad y dinero. Los que están en contra, hablan de contaminación de los acuíferos que dan vida a tres ríos, de pérdida irreversible de fauna y flora.
Desconozco los datos a fondo. No puedo dar una opinión válida, pero mi instinto me dice que algo importante se juega en este asunto y recuerdo aquel verso de Juan Ramón Jiménez: "No la toques ya más, que así es la rosa". Y así es la tierra y así sus aguas. ¡Pobre Castilla, condenada a la pobreza o al desasosiego!.

Fernando Aguilar, de la asociación cultural "Mesta", había acordado conmigo y con el sacerdote que, antes del recital, cantaría el ofertorio de la misa. Quedamos en que interpretaría el Ave María de Schubert. Pero el órgano de la iglesia no funciona, ni hay quien me acompañe. Cantaré "a pelo", le digo. ¿Te atreves, Amparo? responde Fernando. ¡Será la primera vez que canto "a capella" en una iglesia", vamos allá. Me adelanto y una señora me indica el camino. "Yo soy de las del coro", "pues a mí me han dicho que cante en la misa", le digo yo, y añado "pero no quiero interferir con ustedes y si son ustedes las que cantan..." "no, no, estupendo que cante usted hoy", me dicen ella y otra señora que se nos añade, "así cambiamos". Al final quedamos en que yo canto el ofertorio con el Ave María y Cerca de ti, Señor, durante la comunión. Ellas, el resto. "Pero la iglesia es grande para una sola voz", me avisan. Entramos. En efecto, la iglesia no es pequeña, pero tiene coro en la parte de arriba. Desde allí, proyectando la voz y aprovechando la magnífica acústica, se puede obtener un buen sonido. Me abren la puerta para subir al coro. Huele a siglos. La balaustrada de madera ha sufrido algún embite de la carcoma. A un lado, el órgano, cubierto de polvo, como el arpa de Bécquer. ¡Qué belleza el interior! Una ya está acostumbrada a tropezarse con estas joyas, pero nunca termino de maravillarme. ¡Y qué acústica se consigue cantando desde el coro!.

Después de la misa, salgo a toda prisa hacia el salón donde vamos a actuar. Está engalanado con filigranas y hay puestos multicolores. Se celebra una feria. Al fondo, un escenario, el equipo de sonido y Jesús Parra probando guitarras y acordeón. Apenas queda tiempo para probar la voz, pero todo parece bien ajustado. Empezamos. El repertorio que he seleccionado es "de mi cosecha", salvo la "entradilla", que Jesús interpreta al acordeón al pricipio y "Ya se van los pastores" al final, canción soriana tradicional de obligado cumplimiento. Entre medias, intercalo "Viene el juglar" con temas dedicados a Castilla y no faltan el "Romance del Duero", que Gerardo Diego escribiera en tierras sorianas ni, por supuesto, "Soñé que tú me llevabas", de Antonio Machado. Una vez terminado el concierto, un miembro de "Mesta" lee un manifiesto en favor de Castilla y su medio ambiente. Les gusta mi trabajo a todos, así me lo hacen sentir y les agradezco el reconocimiento, estas cosas dan ánimos para seguir.

No podemos quedarnos a compartir la comida. Jesús Parra tiene un concierto en Mazagatos, Segovia, a media tarde, con un grupo de jazz y hay que salir a toda prisa. Nos preparan unos bocadillos de lomo y pimientos en pan de horno de leña. El café por el camino, en el Burgo de Osma.

Parada en El Burgo. Aquí pasé una temporada cuando tenía seis añitos. Me acerco a la pastelería a comprar mantequilla dulce. Es un sabor que me transporta a la infancia, uno de esos recuerdos en los que te dejas caer como quien se hunde en un colchón de plumas. ¡Qué pasteles...! ¡Qué fuerza de voluntad la mía...! Luego me arrepentiré de no haber caído en la tentación. Hay momentos irrepetibles que nunca se recuperan.

Por cierto, excelente el concierto de Mazagatos, por el grupo Baxtaló Drom, en el que colabora Jesús Parra.

Aquí dejo el vídeo que realizó mi amigo Pedro Pimentel con "Soñé que tú me llevabas", el poema de Antonio Machado al que puse música.

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